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16 de noviembre de 2008
Una persona anónima dejó el siguiente texto en un post que escribí un 2 de noviembre, fecha en que aquí en México como en algunos otros países latinos es día de muertos, día especial, como bien dice ese texto.
Quise publicarlo en forma independiente y no como un comentario a uno de mis escritos, por la belleza y sentimiento que encierran esas palabras y porque el post aunque fue escrito un 2 de noviembre, no hace alusión alguna a esa festividad. Y también porque esas palabras hablan de un gran amor en dos corazones donde uno dejó de latir y sin embargo, el lazo del sentimiento de amor supervive a pesar de ello.
Hace ya un tiempo conocí a un vecino de edad avanzada que vivía solo, y nos hicimos amigos. Cuando lo conocí, vi su anillo de matrimonio luciendo en su mano huesuda y al preguntarle por su esposa, el hizo este comentario: “estoy felizmente casado, ella ya no está conmigo, pero yo sigo casado con ella”. Una sonrisa de dulzura acompañó a esa frase, en ese momento ella estaba tan presente en esa conversación, aunque ya se hubiera ido. Un matrimonio de amor, de amor eterno.
Gracias a esa persona anónima, por asomarse a este espacio tan personal a expresar su sentimiento.
“Dos de noviembre, día especial donde los recuerdos vuelven en toda su intensidad, día donde el pasado el presente y el futuro se entremezclan en un cúmulo de sentimientos, que alegran o dañan el corazón...
Cómo hacer para detener el tiempo, como luchar para olvidar amor puro y eterno, si los recuerdos están ahí presentes en cada momento en cada lugar por donde uno camina, es cuando más está dentro de uno mismo y quema como brasa incandescente, permanente.
Continuar respirando, seguir viviendo día a día lo mismo que el sol sin principio ni final..."
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